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TEORÍAS


EL ÉTER CÓSMICO

La principal clave para resolver el enigma de la evolución está precisamente en el éter que Einstein negó, con la connivencia de la mayoría de los científicos de entonces y los de ahora, calificando de disparatada a la teoría que intente recuperar tal idea, mientras que otros pueden admitir al éter considerando insignificante su existencia.
Terrible error, porque la materia del universo no procede de un centímetro cúbico de masa concentrada como dice el Big Bang, lo cual sí es un verdadero disparate. Veremos tras la lectura de estas páginas como Einstein y la ciencia pueden estar equivocados. Ya Stephen Hawking en su libro Historia del Tiempo dice con intuitivo acierto:
"Puede que el espacio no esté tan vacío".

El cosmos es un océano de éter en continuo movimiento, el cual es lógico en un fluido y además explica muchas cosas. No es otra cosa que la misma materia oscura cuya existencia da por segura la ciencia, y que yo llamo éter en honor a los antiguos científicos que creían en él pero que puede dársele cualquier otro nombre.

El montaje del puzzle universal por el conjunto de mis teorías muestra al éter como lo más importante, porque el océano etéreo es la despensa material del universo. Permite la formación de los quasars y otros torbellinos, o "agujeros", como el aire y el agua permiten los suyos, como consecuencia lógica de todo fluido en movimiento. Explica el origen de la masa material universal, y el aumento de masa de las partículas por absorción de él al ser aceleradas a elevadas velocidades. Explica la absorción de él por todas las masas (partículas, núcleos atómicos y astros), igual que absorben la luz, originando con tal absorción la gravedad, las inagotables cargas eléctricas de las partículas y los campos electromagnéticos. Explica el origen de la energía solar y de toda la energía que surge de la materia. Explica la velocidad de la luz originada por la absorción o admisión en las masas con posterior emisión en las que interviene la presión espacial. Y explica muchas incógnitas más.

No habría quasars, galaxias ni astros en un espacio vacío de éter e inmóvil, como no habría peces en un océano marino sin agua.

Todo surge y existe en y bajo un medio existencial pero el espacio es el medio básico y absoluto que genera y contiene a todos los demás.

El éter es la materia prima del universo. Todo está compuesto por las partículas más simples (partículas UNO, o PRIMARIAS), y por ello puede ser desmenuzado en formas cada vez más simples, aunque la partícula UNO sea indetectable, pero podemos deducir y creer sin temor a equivocarnos que si la evolución va de menor a mayor en cuanto a la masa material y la complejidad es porque todo comienza en la unidad. Por igual razón no podríamos contar números y formar grandes cantidades si no tuviésemos al nº 1. Esta es una ley natural universal que si existe en los números es porque existe en la evolución.
Las ondas y líneas electromagnéticas, emitidas por protones, neutrones y electrones y por los pequeños neutrinos, están compuestas por las menores partículas: por las partículas UNO.
Si nosotros somos la forma conocida más compleja es lógico que exista también la más simple y pequeña de todas, no integrada por otras menores y de donde gradualmente parte la evolución.

Puede "verse" la existencia del éter en los brazos curvos de las galaxias espirales, los cuales serían rectos de no ir chocando y friccionando con el. Y puede ser percibido en los choques o retenciones inerciales de los cuerpos fuera de la atmósfera y dentro de ella. El éter puede verse en otros detalles, como el desplazamiento de las galaxias en el cosmos y en la formación de "agujeros" y quasars que no se producirían en el vacío, y en algunos detalles más que no menciono porque el inentendimiento, que no puede ver los antes descritos, los calificaría de disparates.

Estas conclusiones no son gratuitas y el lector podrá comprobarlo al final de estas páginas tras encontrarse con un cúmulo de relaciones que la refuerzan.

Michelson y Morley incurrieron en un grave error en su experimento que les llevó a negar la existencia del éter. Lo explico en la pantalla nº 8.


LOS QUASARS

El espacio causa los supuestos agujeros negros, que son en realidad cosmotornados o cosmociclones negros y fríos, y se forman con el mismo éter cósmico y sus continuos movimientos, corrientes, presiones y turbulencias.

No se podrían hacer agujeros en un espacio vacío ni taladros en una pared sin cuerpo.
 

En todo fluido en movimiento se producen torbellinos, tornados, remolinos, etc., que en su rotación se comportan como un tornillo sinfin, con una boca de entrada abajo y con otra de salida arriba.
Los torbellinos del espacio se forman con las partículas sólidas de éter que llegan a calentar con el tiempo y con su presión interna, y a emitir la luz de la boca de salida de su caliente eje por la cual pueden ser vistos, puesto que son tan negros e invisibles como el mismo espacio.

Los quasars son la tercera y última fase de los torbellinos cósmicos.
 

El tiempo, la densificación y la presión hacen del torbellino un enorme y caliente quasar que puede medir en la normalidad entre dos y cinco años luz en su disco visible o boca de salida y entre quince y veinticinco en su invisible cuerpo ciclónico tipo tornado.

Pocas cosas hay tan sugerentes y reveladoras como la imagen de una galaxia, porque nos está diciendo a gritos que el quasar central es el único responsable de la formación de sus estrellas y de su movimiento por el cosmos.
 

Tengo aquí una docena de datos o pruebas visuales perceptibles con sólo mirar a las galaxias, que nos dicen que todo surge de sus quasars centrales. Veamos:

El primer dato visual está precisamente en la imagen galáctica compuesta por un quasar central y las estrellas a su alrededor, ya sea en forma espiral, elíptica, helicoidal o irregular, que nos indica la obligada o necesaria relación entre las dos formas: núcleo-quasar y estrellas. Una relación vital. Tan vital que no hay ni podría haber estrellas sin un quasar en el centro de cada rebaño estelar, lo cual indica que nacen de él, y porque un quasar no puede surgir de una estrella ni se forma junto a ellas por capricho.

El segundo dato está en la inexistencia de estrellas solitarias en los espacios intergalácticos, porque no hay estrellas sin quasar, más fuerte o más débil, aunque puede apagarse y disolverse por causas que explico en la obra. En cambio sí existen quasars sin estrellas, pero es lógico, al emitirlas ellos, que se formen antes que ellas. Esto significa que la existencia de las estrellas depende de los quasars. Quasar primero y estrellas después y no al contrario.

El tercero está en la magnitud y en la intensidad termolumínica del disco o boca del quasar; observemos las galaxias del dibujo o cualquier otra. Su inmenso tamaño y su temperatura nos dicen que en su interior no se forman solamente los jets o chorros que emiten.

El cuarto está en las gigantescas magnitudes de los jets que nos revelan que los quasars no son simples discos calientes, sino que para enviar chorros hasta doscientos mil años luz de distancia (2 veces nuestra galaxia) han de poseer un vientre caliente y profundo y una descomunal fuerza producida por su rotación y su presión interna y por la presión sobre él del cuerpo u océano espacial.

El quinto está en que si las partículas, átomos y estrellas necesitan mucho calor para formarse no existe nada en el universo con mayor temperatura que un quasar.

El sexto es la enorme cantidad de materia que han de poseer o acumular en su interior y continuamente para poder emitir tan densos chorros.

El séptimo dato está en que los jets están compuestos de materia integrada (partículas y átomos), lo cual, con todo lo expuesto, nos debe hacer suponer que esta materia se forma en su interior. Se dice que los quasars galácticos tienen un agujero negro en su centro que se traga a las estrellas con cuya materia forma los jets, pero ¿con qué se nutren los quasars solitarios?. Es obvio que no se nutren de estrellas sino del mismo éter cósmico que los origina.

El octavo es que con la distancia las galaxias se ven más pequeñas. Ello nos indica que si las viésemos cercanas y en la actualidad se nos mostrarían tan grandes como la nuestra, y que si las estrellas van aumentando en número junto al quasar central es porque van surgiendo progresivamente de él.

El noveno está en que ninguna galaxia se ve con las estrellas separadas del núcleo sin conexión alguna, y tal conexión es también significativa, porque al nacer se van empujando y reteniendo a la vez hacia el exterior con sus esferas de influencia o doble campo de atracción/repulsión, y si las viésemos acercarse en forma progresiva en una o varias horas veríamos alargarse sus brazos hacia el exterior según van surgiendo las estrellas del núcleo.

El décimo está en que la boca del quasar es tan grande que por ella podría salir el brazo entero de una galaxia.

El undécimo nos dice que si las estrellas se formasen lejos del núcleo, como se cree, tendrían que acercarse a él por una supergravedad de éste, pero ello no es así, porque no posee apenas gravedad, o no más de la que tengan las masas que contenga en su interior, y si la tuviese las estrellas no estarían a su alrededor porque se las habría tragado. Las estrellas más lejanas del quasar central en nuestra galaxia están a sesenta mil años luz, y ni siquiera podría atraer a las que se formasen sólo a cien años luz de él. Las estrellas son empujadas por las siguientes que nacen del quasar y se enganchan unas a otras con sus campos de atracción, y todas en el torbellino giratorio que forma el quasar sobre el espacio y que sí alcanza cien mil, e incluso más, años luz de diámetro.

Veamos el undécimo. Los científicos dicen que la masa y tamaño de las galaxias están prescritas misteriosamente. Esta pregunta nos indica por sí misma que las galaxias SON ENTES AUTÓNOMOS, generados por el también misterioso quasar centrar, que se forma en el etéreo océano cósmico como los giratorios huracanes en nuestra atmósfera.También las corrientes de los fondos marinos orginan torbellinos. El hecho de la capacidad generadora de los quasars se debe a la solidez y unicidad indesintegrable de las partículas de éter. No puede desintegrarse lo que no está integrado por cuerpos menores.

¿Cómo un conjunto de quasar y estrellas, que llamamos galaxias, puede formarse aleatoriamente al aparecer un quasar en el cosmos sobre los supuestos escombros del Big Bang, y después muchas estrellas junto a él?. ¿Que tienen los quasars o que les dan éstos a las estrellas para formarse a su alrededor y no lejos de ellos?. ¿Por que no se forman galaxias sin quasar central?. ¿Por qué ocupan el centro de las galaxias?. Y ¿por qué en lugar de un solo quasar no hay dos o más?. ¿Por qué tienen un agujero negro en el quasar, según la ciencia?. ¿Por qué, aunque las hay mayores y menores, tienen un limitado tamaño y no se forma una sola supergalaxia en todo el cosmos?. ¿Por qué tienen unas masas también limitadas y no las hay con las estrellas que tienen cien galaxias juntas sino en proporción al quasar central?. Y ¿por qué giran todas las galaxias sobre y por el quasar y no las hay detenidas en el espacio?.

Todas estas preguntas científicamente incontestadas son realmente nuevos datos contra el fantástico Big Bang, contra los discos galácticos, contra los agujeros negros situados en ellos y contra la formación de las estrellas en el entorno del quasar, pero que no los voy a enumerar y a desarrollar para no extenderme más. Y todas, absolutamente todas, estas preguntas son contestadas por la verdad, porque sólo ella puede hacer que encaje todo como un puzzle. La verdad es que el cosmos posee un saturado cuerpo etéreo, una materia oscura en forma de partículas primarias inferiores a todas y no integradas por otras, llámesele éter cósmico o como se le quiera llamar, y sobre él y en él se forman tornados cósmicos que calientan sus ejes con la presión y la rotación y originan a las estrellas pero no sin antes producir partículas integradas y todos los átomos de la tabla periódica. En la obra explico como puede suceder todo esto, que sin duda alguna sucede, bastando para ello que las estrellas se formen en el interior de los quasars como afirmo, y como así es.